martes, 1 de enero de 2013

Nocturno dos: Percepción de la despedida

No soy un ser cuando soy percibido, sino que soy ser cuando logro percibirme. ¿Percepción? Negaré toda suposición esta noche estrellada porque estoy solo. Y si percibo algo más en lugar de percibirme, no tendré que preocuparme. 

Por eso percibo las estrellas, éstas que me recuerdan a ti. Tan profundas, tan brillantes, tan lejos y tan cerca de mí. Pareciera que mi cerebro se apaga y forma parte del Universo, o más bien que el universo forma parte de mi cerebro.

Siento que me convierto en un gigante. ¿Puedes sentirlo? Entra esa luz en tu pecho, y de repente, te hace  crecer, y crecer y crecer. Ahora eres tan grande que no existes. Sin existir puedes controlar el Universo. ¿Por qué? No sé, pero así funciona,

Una, dos, tres, son muchas estrellas para contarlas. Ahora siente, quise decir, siete. Sí, siete planetas brillantes, desconcertantes, giran alrededor uno de otro, son como canicas, ahora chocan. Ahí va Venus azotándose con Marte. -Adiós Marte- ¿A dónde va? Rayos, se lo comió el Sol.

Júpiter es grande, pero Urano es mi favorito. Mira, muévelo a otro sistema solar, en este Urano es el más pequeño de los planetas. Hay dos Soles. Moveremos otro, ahora serán tres. ¿Están entendiendo? Ahora Urano tiene tres soles. ¿Será cuestión de enfoque? ¿Por qué ahora el planeta va tan rápido?

¡Un cometa! Lo haré pasar cerca de aquí, que cruce el cinturón de asteroides. ¿¡Qué!? Ahora forma parte de él. Esto es como un juego.

Mira, aquí está la Luna y el único planeta que no se movió. La Luna, ¡oh la Luna! Portadora de tantas desdichas. Sé que giras al rededor de la Tierra. Que el Sol te alumbra. Desde aquí marte se ve menos como una estrella y más como un planeta. Pero, ¡qué ganas de apretarte en mi mano! ¡Que ganas de desaparecer esos recuerdos!

Ahora te tomo en mi mano, roso y siento cada pequeña piedra en mi mano, tiene pequeños huecos, tiene estas imperfecciones. ¿¡Ves!? ¡Tú tampoco eres perfecta! Una vez que la alejas un poco del Sol, llevándola desde su posición original hasta donde estás, notas que es fría. Que no tiene su propio calor. Dicen que es una piedra, yo la siento más como una moneda. Una moneda con huecos, que si aprieto, puedo desmoronar.

Aquí te tengo, ¿dónde te pondré? ¡Ya sé! No, espera, realmente no sé que hacer con ella. La Luna, la Luna, la Luna...







No hay comentarios:

Publicar un comentario