Esperar de una mujer es algo muy fácil para el hombre moderno. Que ella se sacrifique por ti. Que ella te dé más de lo que tú das se convierte en un vicio muy simple de programar. "¿Quién comprende a las mujeres?" dicen por ahí los hombres con poca conciencia.
La noche es como ninguna otra, hay nubes, sí, pero se mueven rápido por el viento. Si te sientas escucharás los carros de la calle, y poco a poco te relajarás con el sonido de las sirenas pasando cada cinco minutos constantemente. ¿Me pregunto si ella vendrá hoy? Esta noche tengo algo especial preparado para ella. Ayer me habló de sus problemas, y creo que necesita algo para relajarse, pero lo de siempre no es suficiente.
Escucha... Es el timbre otra vez. ¿Quién será?
¡Joder, otra vez el repartidor de pizzas!
-Señor aquí tiene su cuarta pizza, le recomiendo que la próxima vez pida las pizzas juntas, así no se enfriarán tanto.-
-¿Pedí tu opinión, Mike?-
-Daniel, en este momento soy un repartidor de pizza, ¿quieres que deje mi papel? Dame media pizza estoy muerto de hambre, eso es lo que quiere Mike.
-¡¿Estás loco?! ¿Media pizza? ¿Qué no sabes lo que estoy preparando? Necesitaré una pizza más.-
-Tío, ¡estás en un carajo! ¡Me has traído dando vueltas desde las siete de la noche! Sabes que a esta hora dejo de trabajar, y vivo hasta el otro lado de la ciudad. Realmente me estás chingando la vida. ¡Tienes que empezar a escuchar los problemas de los demás!-
-Niño, no estás aquí para enseñarme de la vida.- Esta vez lo dije relajado, parecía que el chaval se había convertido en hombre por treinta segundos. -Haremos esto, trae tres pizzas. Toma dos, cómprate un cartón de cervezas e invita a una chica a salir, o mejor aún, sal esta noche. Tío Daniel pagará todo. Aquí tienes mil.-
-¿Qué?- Realmente estaba confundido. -Disculpa tío, realmente he tenido una mala noche, mira el jefe me dijo que si seguía llegando tarde al trabajo me iba a despedir, y luego tú me traes dando vueltas, he perdido ya dos pizzas por llegar después de los diecisiete minutos que prometemos.-
-Mike, en este mundo tenemos dos cosas importantes: apreciar un buen café y una buena oportunidad. La solución de esta noche. Trae las últimas pizzas, después cuando regreses dile al jefe:
-Señor he estado mucho tiempo en este empleo, creo que no he recibido lo que merezco como repartidor, y no hablo de dinero, sino de respeto. Espero que encuentre un mejor repartidor, porque me considero bastante bueno y creo que he dejado el nombre de esta empresa muy en alto. Sin embargo, esta ausencia de lo que necesito me hace renunciar y espero que obtengas un mejor repartidor. Cuando me necesites, tienes mi número.-
-¡¿Estás loco?! ¿Me dejas sin ningún aviso? ¿Dónde encontraré un repartidor para mañana? No puedo trabajar sin ti, al menos no ahora. Por favor quédate. Déjame ofrecerte un pequeño ascenso, apuesto que eso es lo que quieres. Venga muchacho. Por favor.-
-Señor Lagrange, sabe que es igual de difícil para mí, como para usted dejar este empleo, y en especial en este momento, pero enserio, necesito tiempo y descubrir nuevas cosas, nuevos empleos, nuevas situaciones.-
-Debes estar jugando. ¿Por qué no te tomas unas vacaciones mejor? Así tendré la certeza de que regresarás.-
-Señor, sabe que esto no puede seguir así.-
Según me contó después, en ese momento le dio la mano, y un abrazo muy efusivo y le deseo lo mejor. Y le dijo que era lo mejor para ambos, porque no podían continuar así. El jefe se quedó desconcertado escuchando el silencio en su restaurante.
-Después de esa plática, espera un par de días. Traeré a sus repartidores como locos. Tu jefe va a deseas que vuelvas. Y pronto obtendrás el respeto que te mereces.-
-Tío, sabes. ¡Eres el mejor! Gracias por todo. Espero que tengas una gran noche, veo que tienes todo un ritual preparado. En breve te traigo tus pizzas.-
-Vale, Mike, no tienes que agradecer, por algo somos familia. Ahora ve, y acaba con ese Lagrange.-
Salió hecho un fusil, corría como si fuera a ver al amor de su vida después de años de no verse.
El ambiente se volvió a tornar silencioso. Ese reloj, ¡ese maldito reloj! Al principio es relajante, tenue, todo parece maravilloso, pero después de un tiempo su tic tac te vuelve loco. ¿Esa bastarda no piensa venir? Yo aquí esperándola, haciendo algo por ella. ¿Y ahora? ¿Qué jodido haré con todo esto?
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