lunes, 7 de enero de 2013

Nocturno tres: Impresión de la despedida



Sé que todo lo percibo es un juego de mi mente y que lo que percibo no importa siempre y cuando tenga ya una impresión de lo que pasó, es decir, de lo que piense. Lo que pienso es a veces más gratificante que lo que dicen llamado realidad: "una percepción" porque hoy en día todo está lleno de reglas que nos limitan a lo que queremos. ¿Qué acaso cuando somos niños no son los padres los que destruyen nuestras ilusiones?

Por eso esta noche me puse a imaginar, a decidir que es lo que quiero en mi mente, y no de mi razón. Porque más allá de la conciencia, la inconsciencia oscila en lo que deseamos en realidad.

Todo empieza con un balín que se mueve de izquierda a derecha en una tabla de madera lisa y café, el fondo del lugar es azul pálido y claro. Empiezas a mover la madera como si la tuviera entre tus manos y una de ellas subiera y la otra  bajara. Esta esfera solo se mueve de un lado a otro, como respetando tan solo dos dimensiones.

Una vez que haces conciencia del balín notas que está dentro de tu mente, como si cerraras los ojos, sentirías la tabla exactamente encima de ellos. Literalmente, el balín se mueve en dos sentidos, pero ya que sabes donde está, pronto entra la tercera dimensión de tu cabeza. (Si cierras los ojos notarás que es algo difícil imaginar tres dimensiones por encima de tus ojos, debido a que son tus ojos los que ahora tienen que dar círculos.) De tal manera que ahora tus ojos ven profundidad y sin profundidad; las líneas dejan de existir y todo se convierte en planos, menos el balín que sigue como esfera perfecta.

Hay un punto dónde entiendes que si el balín está en tu cabeza puedes sacarlo, como no existen líneas, sale por un agujero negro. Éste al principio era azul claro ultra-brillante con manchas blancas, pero se empieza a deformar en un agujero "negro" de colores.Como si todo fuera neblina de colores, principalmente el rosa y el verde claro, pero hay rasgos de amarillo, azul, rojo, etcétera. En esa neblina el balín se empieza a detener. Pasa de una ultra-velocidad a flotar- Poco a poco va disminuyendo la sensación de velocidad o de tiempo.

Y de pronto, pareciera que alguien toma el agujero negro, y como si fuera una camisa, la voltea de modo que ahora la etiqueta quedara afuera. Solo que en este caso es el balín el que queda de fuera, no la etiqueta. Éste queda en un espacio donde todo es oscuro, pero hay un terreno café estilo extraterrestre. Lleno de pequeños ¿cactus de piedra?

Entonces el balín empieza a tomar forma humana, de tal manera que empieza a pelear con mi conciencia.
Mi conciencia dice: Parece Silver Surfere, quítale las manos. Dale forma de dragón, no, no me gustó. Ahora parece un pokemón Quítale la cabeza, ¿ahora es una esfera? Todos estos cambios pasan cuando la esfera va a todo velocidad hacia a ti, pero por alguna razón nunca llega.

Hay un punto donde dices: "esta esfera es mi conciencia." Es ahí cuando empiezas a darte cuenta que ninguno de los elementos que creaste era original. Así que decides mover unas cosas, en especial del fondo estilo planeta en el espacio. Primero conviertes el balín en una serpiente, desapareces la tierra, pero todo se llena de agua, parece que ahora todo está debajo del mar. Surge del fondo lo que podría llamar un volcán acuático, saca burbujas brillantes que hacen un ambiente muy difícil. El fondo estrellado se convierte en un fondo totalmente oscuro, lleno de agua al fondo y con una gama de oscuros al alejarse. La serpiente ya existe, así que empiezas a modificarla. De tal manera que termina siendo una serpiente que tiene tréboles en todo el cuerpo, y una cara de lagarto, se deforma, ahora además de eso tiene mil pies, delgados y asquerosos, creo que tienen cabellos, se asemejan a los de una cucaracha.

Todo está debajo del mar, se convierte en penumbra. Y cada vez hay más oscuridad, inicia una serie de salida donde se crean más monstruos, y de los lados salen uno y otro. Unos son pequeños insectos o mil pies marinos, y nunca falta el pez con una lámpara en la cabeza.

En ese momento me doy cuenta de que estoy saliendo de perspectiva, y que todo es un mural. Un mural que estoy pintando. Las nubes se convierten en moradas claras con rojo, y el cielo en naranja. Hay muchas nubes que constantes se mueven por el viento.

Inicia una música llena de tambores de esos que usaban en los barcos occidentales. Un violín a lo lejos empieza a sonar, como si hablara de la mar. Y el mural se empieza a mover como olas. Y de pronto mi pincel se convierte en un teclado, creo que fue así como terminé aquí esta noche.


sábado, 5 de enero de 2013

Serge Enamorado: Tacto

"Cuando el corazón ataca, no hay escudo que valga." ¿Cómo defendernos de algo tan hermoso y arriesgado? ¿Cómo iniciar una historia que aún no ha acabado? ¿Que quién soy?  No importa, lo único que debes de saber es que estoy enamorado. Porque cuando el amor ataca, lo único que sabes de esa persona es que está enamorada.

-Indulgencias a todas las señoritas, que enamorarlas una vez más puedes, ¿qué porqué? Señores, les contaré la historia de mi vida, y no quiero que la confundan con presunción. ¡No! Esto no tiene nada que ver. Más bien,les contaré mi experiencia porque esta noche, esta hermosa noche que estamos festejando el cumpleaños número tres de nuestra sociedad es una noche especial. ¡Admiren la brillante agua de la fuente en la entrada! ¿Ya vieron que el jardinero a dado forma a todos los árboles de instrumentos musicales al rededor de nuestra mansión? Este piso de piedra por el que pasan nuestros carros, ¿no les parecen fabulosas cada una de esas redondas piedras? Tan lisas y solitarias. Ese vergel de allá, lleno de flores, alumbrado por aquella lampara. ¿Ya vieron la Luna llena? ¡Con tan pocas nubes se que son contrastadas por el brillo de esa loca! ¿Qué acaso no es una noche perfecta para iniciar historias?-

-Señorita, espere, concédame esta pieza, ya con su hermosa mano que tengo aquí, ¿podría usted decirme que no? Con esa mirada tan pispireta, llena de alegría y su sonrisa brillante que alumbraría toda la plaza del Zócalo.- 

-Usted está escuchando la música, este hermoso danzón, ¿pero escucha esos gritos? Se supone que debería estar contando una historia, todos esos hombres estaban escuchándome, pero cuando la vi, salté del borde de la silla en la que estaba en aquel balcón y choqué con uno de esos floreros; abrí a todos mis oyentes y entré en este hermoso salón, porque es verdadero que necesitaba de usted bailar esta canción.- 

-Admiro mucho su pasión para bailar, esta sensación que produce su vestido al bailar, esta suave tela que siento entre mis dedos, pareciera que puedo tocar el rosa. Y aunque toco el rosa de sus mejillas, ¿quién presumiera el café de sus cabellos cuando tiene usted los ojos verde esmeralda? ¿Acaso alguien le ha dicho antes que sus labios rosas son una entrada a su corazón? Permítame ver este collar, su cuello es sin duda una obra de arte, sus padres son todo unos arquitectos, ni el mismo Manuel Felguérez podría haber diseñado una mejor obra, ni mas inesperada que usted.- 

-Pasar la mano pos su cuello Siente como rosa, ¡cierra los ojos y escucha la música! ¡Siente! Déjate llevar por este baile frenesí, mientras préstame tu brazo. ¿Sientes mi dedo? ¿El calor de mi cuerpo? ¿El calor de mi aliento?- Un hombre se pregunta si será el mejor beso de la vida de su amante, y el próximo objetivo será darle el mejor beso de su vida. Después de cada beso se plantea de nuevo ese objetivo. 

-¡Besa usted como los ángeles! ¿Gusta acompañarme abajo? Hay algo que me gustaría mostrarle, y aquí con tanta gente, con el balcón lleno de personas que esperan de mí la mejor historia de amor, creo que será mejor escapar, ¿no crees? Aprovechemos que las jardineras están vacías, y vacilemos entre ellas, en un laberinto.- Siempre dale los mejores momentos de su vida a una mujer, cada que termine un momento, piensa en otro momento, ¿qué sería romántico?  

-¡Señorita! Estando aquí, entre estos arbustos me tiene atrapado, estamos demasiado lejos para que alguien nos atrape, ¿qué planea? ¿No se preocuparán por usted? Pero, antes de que me responda, deje mi dedo en sus labios no diga nada, déjeme decirle que su vestido le queda hermoso, ¿cree que olvidé notar el detalle de este moño en el vestido? ¿Y sus pequeños aretes que embellecen estas traviesas orejitas? ¿Por qué su mirada me excita tanto? Acérquese un poco, deje que mi brazo le sostenga toda desde su cadera hasta el cielo. Déjese llevar, relájese.- 

-Una mujer es tu novena sinfonía. Como el viejo Bethoven  imagínate sordo, en tu caso imagínate sin ningún sentido. ¿Qué es lo único que puede hacer? Pensar, pensar, pensar. ¿Cómo sería hermoso? ¿Qué sería atrayente? ¿Qué es lo más magnífico que podrías hacer si tuvieras esos sentidos? ¿Qué sería lo más maravilloso que una mujer podría disfrutar entre un beso y una caricia? 

Ahora imagina que solo tienes el tacto, le tendrás que decir que la quieres con una caricia, con un abrazo, con un ligero movimiento que rose su mano. Pasa tu mano por la suya y empieza a sentir como se enchina su piel, ¿helado no crees? Siente el vértigo de tu sangre acelerar. ¿Acaso su piel no es tan suave? No quieres dejar de tocarla, porque ella es maravillosa, tener el tacto es lo mejor que tienes, rosar las texturas de su vestido es increíble, en especial cuando asciendes de su cadera a su espalda, y sientes de nuevo un calor radiando de su espalda, llegar al cuello, a este lugar tan sensible, seguir subiendo hasta la dulce textura de su cara, retroceder un poco. 

El tacto es un sentido maravilloso, porque nos permite besar. ¿La amas? Bésala, abrázala, no la sueltes aún. Deja que sea ella quien se aleje cuando parezca que la sueltas, y vuélvela a apretar, esta vez más fuerte, y más efusivo, imagina que intentas sacarle el corazón, pero no con fuerza, sino con sabiduría, apretando solo en unos lugares, como su pecho. Deja que se acurruque en tu pecho. No le digas nada, acércate y dale un beso, no dejes que el momento se pierda. Intenta que dure, pero que solo pase. -

-Tener el tacto, es ser consiente de un mundo. - Una mujer es tu novena sinfonía. Hazla sentir, que ella transmita felicidad, que su historia sea la de un verdadero amor. Eso hace un amante, eso hace alguien enamorado.


miércoles, 2 de enero de 2013

Azul turquesa: La nota.

-¿Catherine? ¿Por qué haces esto? ¿Catherine?- Estaba cayendo en ese momento. ¡Sentía vértigo! Sabía que me dirigía a la penumbra profunda. Sabía que
 esa caída sería mi final. No podía más que esperar el golpe, morir de miedo sería demasiado para mí. Prefería morir de dolor. ¿Cómo pudo Catherine lanzarme? ¿Habrá sido un accidente?

Veía cuervos negros mientras descendía, mi viaje sería largo. No sé de qué altura había sido lanzado, pero seguía sin poder vislumbrar el suelo. Y la oscuridad se hacía más aquesible. De pronto entró una neblina profunda, helada y misteriosa. Te hacía sentir en un lago, esa sería mi opinión. Un lago helado, donde nos gusta bailar en el hielo que se profana en las navidades. Haría un mejor efecto si imaginamos bastantes árboles alrededor de ellos, pelones, sin hojas, sin animales, todo vacío. Con una Luna podríamos encontrar esa neblina más parecida. Luna llena. Una nube gris grande. La neblina sería lo que emanaría del ambiente descrito.

¿Qué sería esta neblina? ¿Qué emoción me causa? ¿Qué recuerdo? Ya sé. Ahora lo siento. Fue algo que me dijo Catherine, hace tanto tiempo. Una tarde... Una tarde...

-Amor, ¿cómo vez esto? ¡Oh, mira corazón! ¡Mira esto! ¿Qué tal se ve...? ¿Y este?-
-Amor, ya he dicho que se te ve maravilloso. ¿Por qué no llevas éste?-
-No, no, necesitamos uno rosa. Va a ser niña. Una niña necesita ropa de niña... ¡Aw! ¿Ya viste este? ¿Y mira este gorrito?-
-¡Tienes razón! ¿En qué estoy pensando? ¿Ya viste este amarillo?- Sentía que ella ahora quería tomar el control. Pero se veía tan feliz. Estaba tan ilusionada. Realmente era el último momento donde quería tener problemas con ella. -¿Necesitamos mamilas? Permítete ir por algunas.-
-¡Sí, amor! ¡Corre! ¡Corre!- Decía con voz de niña pequeña, y corrió y me dijo: -¡Yo te amo!- Y soltó un beso lento y suave sobre mi mejilla.
-Jeje, también te amo- Le dije mientras la tomaba de la cintura, y aprovechando la inercia, la giraba para besarle en su boca.

Caminé hasta las mamilas, mientras pensaba en lo maravillosa que sería la boda. Un vestido blanco, mientras caminaba al altar, se ve muy bello su cabello negro saliendo  un poco por el velo de novia. ¿Escuchan eso? Es la marcha nupcial tocada entre violines y violanchelos. El aroma de cada una de las rosas que se encontraba en un florero en cada uno de las bancas acojinadas donde se encontraban los invitados. Mira la alfombra vino, con bordados negros haciendo una espiral interna como habíamos acordado. Por ahí está caminando. Dos niños vestidos de negro, con un lindo moño negro mate. Peinados de la misma manera. Cada uno sostiene una punta de la cola del largo vestido. Serán tres metros de distancia. Ella se ve preciosa, con sus zapatillas que dejan verle los dedos. Su vestido deja verle por debajo de la rodilla por delante, pero por detrás está cubierto. Parece un corpiño muy elegante, le permite ver los hombros. Tiene un cinturón, de hecho es un listón que gira en una ligera diagonal desde su cintura derecha hacia la cadera izquierda. El bordado. Espiral interna en su vestido. Con una flor al centro de cada uno. A lo mucho veré tres, pero hay algunos más pequeños sin flor.

Llegó de la mano de su mejor amigo, y me la ha otorgado, siento su mano. Y pasamos delante del atril donde se otorgará la misa. Estando en el altar empiezo a temblar. Tan solo pensar en la iglesia ahora me da miedo. Es un monstruo. -El padre ha comenzado a hablar.- Frente a mi un cristo crucificado. A lado la virgen María. Y al derecho un San Pedro, esta imagen, su mirada es hacia abajo, como juzgándome. Como pensando que hice algo más, sus manos juntas con las que intenta disimular la serenidad y la sabiduría, la realidad no me dan tanta confianza. Pero bueno, ahora que lo pienso, podría pedir a la iglesia que lo quite.
Eso haré.

-Amor- Gritó lentamente Catherine para sacarme de mi pensamiento. -¿Ya vamos a pagar?- Mientras hacía carita de niña enojada.-Quiero que vayamos a la próxima tienda.- Giró su mirada, apretó los cachetes y disimuló sonreír con la boca cerrada.
-Sí, amor. Voy para allá.- Caminé con dos mamilas, mientras veía mi reloj. -¿Cuánto es?-
-Deme 100 por todo. ¿Le doy una bolsa?-
-Sí, por favor. Tome.- Volví a ver el reloj. Y salí con varias prendas de ropa en una bolsa roja de plástico. Tomé de la mano a Catherine, y nos disponíamos a salir. fue hasta que..-

Mira, ya veo el suelo, creo que es mi fin. Disfrutaré de estos últimos segundos, a punto de caer. Será un duro golpe. Mi cabeza se abrirá, y todos seremos felices para siempre.

-¡Ah!- Grité, al darme cuenta que había sido un sueño. Creo que el más raro que haya tenido. -¡¿Qué jodidos? La cama está mojada- Me levanté, y vi la puerta hacia el balcón abiertas. Las cortinas se movían como olas por el viento. -Qué extraño no las dejé así- Me redirigí y entonces las cerré. Debajo vi una nota, una nota que decía. "Tres kilos de huevo, uno de harina y dos de azúcar." -¿Qué?- Fue entonces cuando sonó la puerta. 






martes, 1 de enero de 2013

Nocturno dos: Percepción de la despedida

No soy un ser cuando soy percibido, sino que soy ser cuando logro percibirme. ¿Percepción? Negaré toda suposición esta noche estrellada porque estoy solo. Y si percibo algo más en lugar de percibirme, no tendré que preocuparme. 

Por eso percibo las estrellas, éstas que me recuerdan a ti. Tan profundas, tan brillantes, tan lejos y tan cerca de mí. Pareciera que mi cerebro se apaga y forma parte del Universo, o más bien que el universo forma parte de mi cerebro.

Siento que me convierto en un gigante. ¿Puedes sentirlo? Entra esa luz en tu pecho, y de repente, te hace  crecer, y crecer y crecer. Ahora eres tan grande que no existes. Sin existir puedes controlar el Universo. ¿Por qué? No sé, pero así funciona,

Una, dos, tres, son muchas estrellas para contarlas. Ahora siente, quise decir, siete. Sí, siete planetas brillantes, desconcertantes, giran alrededor uno de otro, son como canicas, ahora chocan. Ahí va Venus azotándose con Marte. -Adiós Marte- ¿A dónde va? Rayos, se lo comió el Sol.

Júpiter es grande, pero Urano es mi favorito. Mira, muévelo a otro sistema solar, en este Urano es el más pequeño de los planetas. Hay dos Soles. Moveremos otro, ahora serán tres. ¿Están entendiendo? Ahora Urano tiene tres soles. ¿Será cuestión de enfoque? ¿Por qué ahora el planeta va tan rápido?

¡Un cometa! Lo haré pasar cerca de aquí, que cruce el cinturón de asteroides. ¿¡Qué!? Ahora forma parte de él. Esto es como un juego.

Mira, aquí está la Luna y el único planeta que no se movió. La Luna, ¡oh la Luna! Portadora de tantas desdichas. Sé que giras al rededor de la Tierra. Que el Sol te alumbra. Desde aquí marte se ve menos como una estrella y más como un planeta. Pero, ¡qué ganas de apretarte en mi mano! ¡Que ganas de desaparecer esos recuerdos!

Ahora te tomo en mi mano, roso y siento cada pequeña piedra en mi mano, tiene pequeños huecos, tiene estas imperfecciones. ¿¡Ves!? ¡Tú tampoco eres perfecta! Una vez que la alejas un poco del Sol, llevándola desde su posición original hasta donde estás, notas que es fría. Que no tiene su propio calor. Dicen que es una piedra, yo la siento más como una moneda. Una moneda con huecos, que si aprieto, puedo desmoronar.

Aquí te tengo, ¿dónde te pondré? ¡Ya sé! No, espera, realmente no sé que hacer con ella. La Luna, la Luna, la Luna...







Azul turquesa: Vacío

Esperar de una mujer es algo muy fácil para el hombre moderno. Que ella se sacrifique por ti. Que ella te dé más de lo que tú das se convierte en un vicio muy simple de programar. "¿Quién comprende a las mujeres?"  dicen por ahí los hombres con poca conciencia.

La noche es como ninguna otra, hay nubes, sí, pero se mueven rápido por el viento. Si te sientas escucharás los carros de la calle, y poco a poco te relajarás con el sonido de las sirenas pasando cada cinco minutos constantemente. ¿Me pregunto si ella vendrá hoy? Esta noche tengo algo especial preparado para ella. Ayer me habló de sus problemas, y creo que necesita algo para relajarse, pero lo de siempre no es suficiente.

Escucha... Es el timbre otra vez. ¿Quién será?

 ¡Joder, otra vez el repartidor de pizzas!

-Señor aquí tiene su cuarta pizza, le recomiendo que la próxima vez pida las pizzas juntas, así no se enfriarán tanto.-
-¿Pedí tu opinión, Mike?-
-Daniel, en este momento soy un repartidor de pizza, ¿quieres que deje mi papel? Dame media pizza estoy muerto de hambre, eso es lo que quiere Mike.
-¡¿Estás loco?! ¿Media pizza? ¿Qué no sabes lo que estoy preparando? Necesitaré una pizza más.-
-Tío, ¡estás en un carajo! ¡Me has traído dando vueltas desde las siete de la noche! Sabes que a esta hora dejo de trabajar, y vivo hasta el otro lado de la ciudad. Realmente me estás chingando la vida. ¡Tienes que empezar a escuchar los problemas de los demás!-
-Niño, no estás aquí para enseñarme de la vida.- Esta vez lo dije relajado, parecía que el chaval se había convertido en hombre por treinta segundos. -Haremos esto, trae tres pizzas. Toma dos, cómprate un cartón de cervezas e invita a una chica a salir, o mejor aún, sal esta noche. Tío Daniel pagará todo. Aquí tienes mil.-
-¿Qué?- Realmente estaba confundido. -Disculpa tío, realmente he tenido una mala noche, mira el jefe me dijo que si seguía llegando tarde al trabajo me iba a despedir, y luego tú me traes dando vueltas, he perdido ya dos pizzas por llegar después de los diecisiete minutos que prometemos.-
-Mike, en este mundo tenemos dos cosas importantes: apreciar un buen café y una buena oportunidad. La solución de esta noche. Trae las últimas pizzas, después cuando regreses dile al jefe:

-Señor he estado mucho tiempo en este empleo, creo que no he recibido lo que merezco como repartidor, y no hablo de dinero, sino de respeto. Espero que encuentre un mejor repartidor, porque me considero bastante bueno y creo que he dejado el nombre de esta empresa muy en alto. Sin embargo, esta ausencia de lo que necesito me hace renunciar y espero que obtengas un mejor repartidor. Cuando me necesites, tienes mi número.-
-¡¿Estás loco?! ¿Me dejas sin ningún aviso? ¿Dónde encontraré un repartidor para mañana? No puedo trabajar sin ti, al menos no ahora. Por favor quédate. Déjame ofrecerte un pequeño ascenso, apuesto que eso es lo que quieres. Venga muchacho. Por favor.-
-Señor Lagrange, sabe que es igual de difícil para mí, como para usted dejar este empleo, y en especial en este momento, pero enserio, necesito tiempo y descubrir nuevas cosas, nuevos empleos, nuevas situaciones.-
-Debes estar jugando. ¿Por qué no te tomas unas vacaciones mejor? Así tendré la certeza de que regresarás.-
-Señor, sabe que esto no puede seguir así.-

Según me contó después, en ese momento le dio la mano, y un abrazo muy efusivo y le deseo lo mejor. Y le dijo que era lo mejor para ambos, porque no podían continuar así. El jefe se quedó desconcertado escuchando el silencio en su restaurante.

-Después de esa plática, espera un par de días. Traeré a sus repartidores como locos. Tu jefe va a deseas que vuelvas. Y pronto obtendrás el respeto que te mereces.-
-Tío, sabes. ¡Eres el mejor! Gracias por todo. Espero que tengas una gran noche, veo que tienes todo un ritual preparado. En breve te traigo tus pizzas.-
-Vale, Mike, no tienes que agradecer, por algo somos familia. Ahora ve, y acaba con ese Lagrange.-

Salió hecho un fusil, corría como si fuera a ver al amor de su vida después de años de no verse.

El ambiente se volvió a tornar silencioso. Ese reloj, ¡ese maldito reloj! Al principio es relajante, tenue, todo parece maravilloso, pero después de un tiempo su tic tac te vuelve loco. ¿Esa bastarda no piensa venir? Yo aquí esperándola, haciendo algo por ella. ¿Y ahora? ¿Qué jodido haré con todo esto?